Funcionamos de manera integral, y la caja torácica es la estructura que revela con mayor claridad cómo vamos a responder en las diferentes mecánicas, tanto del hombro como de la cadera. 

En el caso las costillas del lado izquierdo se presentan en RE, y no responden adecuadamente a la mecánica exhalatoria porque los oblicuos, especialmente OI y TVA, están orientados excéntricamente. 

Como consecuencia, el diafragma izquierdo está más descendido y pierde también ventaja mecánica.  

Si las costillas en este lado no son capaces de descender, no serán viables ni la  Abducción torácica ipsilateral (flexión lateral) necesaria para establecer la AFIR (rotación interna del acetábulo sobre el fémur) ni el acceso a las mecánicas de compresión propias del midstance (aducción, pronación y RI) para ubicar el Centro de Masas sobre el apoyo. 

Así las cosas, la relación con el suelo en el lado izquierdo es más que comprometida, lo que a nivel neurológico implica un alto nivel de desorganización debido a la sesgada información sensorial que se percibe con un apoyo deficiente.

Esto se traduce en la dominancia del Sistema Nervioso Simpático, que promueve un patrón extensor como defensa, o traducido a lo que todo el mundo comprende, un ALTO NIVEL DE COMPRESIÓN POSTERIOR  y un CDM muy por delante de la línea de acción de la gravedad.

La intervención sobre la caja torácica, vía exhalación completa, siempre es el punto de partida. 

Si alteramos la jerarquía en la intervención, obtendremos alguna que otra mejoría, pero en absoluto resolutivas a largo plazo. 

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