Nuestra funcionalidad es mucho más sencilla de comprender si la observamos bajo el prisma de nuestros PATRONES PRIMARIOS: la RESPIRACIÓN y la MARCHA.

Es prioritario subsanar un error de CONCEPTO: De la misma manera que tenemos un diafragma TORÁCICO, poseemos uno PÉLVICO. Ninguno de ellos se puede CONTEMPLAR COMO UN TODO y ambos se dividen en DOS PARTES POR UN SEPTUM, lo que expresa una razón FUNCIONAL: dependiendo de la FASE DEL CICLO DE LA MARCHA a la que accedamos, cada una de las dos mitades debe orientarse EXCÉNTRICA O CONCÉNTRICAMENTE, teniendo en cuenta la relación que se establece INFERIORMENTE con el SUELO y SUPERIORMENTE con el TÓRAX.

El LIGAMENTO ANOCOCCÍGEO es el SEPTUM que divide el DIAFRAGMA PÉLVICO en dos, y promueve la ALTERNANCIA que establece que mientras una mitad se orienta EXCÉNTRICAMENTE (FASE DEL SWING: ILÍACO FLEX/ABD/RE-ISQUION EN ADUCCIÓN) la otra lo haga CONCÉNTRICAMENTE (FASE DEL STANCE: ILÍACO EN EXT/ADD/RI-ISQUION EN ABDUCCIÓN).

Es el LIGAMENTO DE LA TRANSICIÓN, y facilita la acción de musculatura tan determinante como el OBTURADOR INTERNO, cuyas fibras se disponen alrededor de la TUBEROSIDAD ISQUIÁTICA y tiene una relevante importancia en la ABDUCCIÓN DEL PELVIC OUTLET, colaborando en la ASCENSIÓN del diafragma pélvico y creando la COMPRESIÓN NECESARIA (PIA) para que las vísceras de la CAVIDAD VENTRAL puedan ASCENDER durante la fase del STANCE: sin que el PELVIC OUTLET ABDUZCA, el fémur JAMÁS PODRÁ ADUCIR.

Comprender el ALCANCE DE LA FUNCIÓN pasa por  contemplar la relación del DIAFRAGMA PÉLVICO con la RESPIRACIÓN y la MARCHA, que debería permitir  trasladar el CDM de un apoyo al contralateral durante el desplazamiento: el equivalente a acceder al BIPEDALISMO, que nos define como seres capaces de moverse en la TRIDIMENSIONALIDAD. 

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